Una anécdota que nos pasó hace unos días y estuvo simpática:
Ya se sabe que los padres primerizos somos sobreprotectores pero los abuelos primerizos...¡ay los abuelos primerizos!...
Voy a decir primero que nos ayudan mucho con los mellis cuando vienen, porque ese día que vienen, los papás conseguimos tener un ratito para dormir la siesta o dar un paseo juntos en bici o caminando y parece una pavada, pero lo agradecemos un montón...pero, que nadie se enferme ni le pase nada, porque a los abuelos les da el ataque de pánico...
Cada vez que los niños han tenido "37,5 de fiebre" (o sea, antes de tener fiebre verdaderamente), los abuelos ya nos mandan a urgencias, a ver al pediatra, nos recetan antibióticos...en fin (gajes del oficio...) y hace unos días, un domingo por la tarde, los visten "guapos" y se los llevan a pasear (porque hay que salir de punta en blanco para que nos piropeen, sino, eso no es paseo). Como a las dos horas vuelven y nos dicen muy serios: A Martín le duelen los pies, a ese chiquillo le pasa algo, mirarlo en estos días a ver que es porque hoy no ha querido caminar cuando lo bajamos del carrito...Qué raro, decimos nosotros...no le hemos notado nada esta mañana...y ahí queda el asunto.
Al rato los empiezo a desvestir para bañarlos y cual sería mi sorpresa, al sacarle los zapatos a Martín y ver que llevaba el izquierdo en el derecho y viceversa...;)
aiiii pobre ángel!
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